miércoles, 22 de junio de 2016

              HISTORIAS  DE LA DIABETES EN PACIENTES 


  • Andrés Alba, residente de 11 años de edad de Elburn, Illinois, tiene un gran interés en las matemáticas y las ciencias. La Illinois Mathematical and Science Academy (IMSA) ofrece un campamento de verano de todo el día para alumnos como Andrés que quieren aprender más sobre ciencias, matemáticas y tecnología. Andrés quería asistir a un campamento de una semana en IMSA este verano, pero enfrentó un obstáculo, simplemente porque tiene diabetes tipo 1





Me diagnosticaron diabetes hace 6 años y empecé con múltiples dosis de insulina. Aunque me esforcé al máximo con las inyecciones, no encajaban en mi forma de vida y para mí controlar la diabetes era frustrarte y agotador, así que cuando me hablaron de la bomba de insulina, me alegré muchísimo y estuve dispuesta a probarla. Mi nivel de HbA1c mejoró y sigue mejorando a medida que aprendo más trucos y formas de usar la bomba. Me di cuenta de que si hubiera empezado a usar la bomba antes, podría haber logrado un mejor control años antes. Cuando mi hija Emily fue diagnosticada el año pasado, me encantó que pudiera empezar con la bomba y lograr un buen control.





  • Cuando Tess tenía quince meses, la encontré bebiendo del estanque que tenemos en el patio trasero. Era demasiado pequeña para decirme que tenía sed. Ese tipo de comportamiento nos llevó a descubrir que tenía diabetes tipo 1 y le prescribieron un régimen de cuatro inyecciones diarias. Siempre era difícil mantenerla controlada porque la mayor parte del tiempo Tess tenía niveles de glucemia altos, pero de repente se venía abajo, lo que nos complicaba la vida a todos. En su segundo cumpleaños, comenzó a tratarse con terapia con bomba de insulina y, desde entonces, sentimos que hemos recuperado a Tess. A aquellos padres que están pensando en tratar a su hijo con  bomba de insulina, les diría que lo hagan lo antes posible.

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